Alfaro habla el lenguaje universal del voluntariado
Alfaro se ha convertido durante quince días en un extraordinario punto de encuentro entre culturas, idiomas y diferentes formas de entender el mundo, unidas por un mismo compromiso: proteger la naturaleza y contribuir activamente a la conservación de los Sotos del Ebro.
Un total de 22 jóvenes de entre 18 y 24 años, procedentes de Francia, Estados Unidos, Bélgica, Alemania, República Checa, México y España, han participado en el Campo de Voluntariado Medioambiental Internacional de Alfaro 2026, organizado por el Instituto Riojano de la Juventud.
La representación española ha contado con jóvenes llegados desde Galicia, Madrid, la Comunidad Valenciana, el País Vasco y Aragón. Una combinación de orígenes, experiencias y acentos que ha convertido Alfaro en un pequeño mapa del mundo durante dos semanas.
El grupo ha estado acompañado y coordinado por un equipo educativo formado por una directora y dos monitores de ocio y tiempo libre, responsables de organizar las actividades, favorecer la convivencia y garantizar el adecuado desarrollo del programa.
Un encuentro institucional en el corazón de Alfaro
Como reconocimiento al trabajo realizado y a la implicación de las personas participantes, hoy, lunes 27 de julio, el grupo se reúne con la alcaldesa de Alfaro en el salón de plenos del Ayuntamiento.
Este encuentro institucional permitirá compartir la experiencia vivida, conocer de primera mano la valoración de los jóvenes y poner en valor su contribución al cuidado del patrimonio natural del municipio.
El salón de plenos se convierte así en un espacio de bienvenida y agradecimiento para una juventud que, procedente de distintos lugares del mundo, ha elegido dedicar parte de su verano a trabajar por el medioambiente, convivir con otras culturas y conocer Alfaro y La Rioja.
Manos jóvenes al servicio de los Sotos del Ebro
Las personas participantes han desarrollado diferentes labores de desbroce y acondicionamiento en diversas vías y caminos del entorno de los Sotos del Ebro, contribuyendo a mejorar su conservación, mantenimiento y accesibilidad.
El trabajo práctico se ha completado con numerosas acciones formativas y de sensibilización ambiental. Entre ellas, destaca una sesión de identificación de insectos, en la que el grupo pudo conocer la riqueza de mariposas, libélulas y escarabajos presentes en este espacio natural.
También participaron en una charla impartida por agentes forestales sobre la prevención de incendios, los procedimientos de actuación ante una emergencia y la comunicación mediante emisoras y walkie-talkies en situaciones de riesgo.
La biodiversidad y la amenaza que representan determinadas especies invasoras ocuparon igualmente un lugar destacado. A través de diferentes explicaciones y actividades, los jóvenes profundizaron en la problemática provocada por especies como el cangrejo americano y la tortuga de Florida, comprendiendo la importancia de prevenir su expansión y proteger los ecosistemas autóctonos.
Aprender caminando y compartir escuchando
Otro de los momentos más enriquecedores fue el paseo realizado junto al grupo Pasea La Rioja, con salida desde el Centro de Interpretación de la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro.
La actividad permitió descubrir el entorno desde una mirada cercana, didáctica y participativa, poniendo en valor la riqueza natural de los sotos, su papel en la conservación de numerosas especies y la necesidad de proteger un paisaje profundamente vinculado a la identidad de Alfaro.
Porque este campo de voluntariado no ha consistido únicamente en desbrozar caminos o participar en actividades formativas. También ha significado detenerse a observar una libélula, aprender a reconocer una especie invasora, escuchar a quienes protegen el monte y comprender que cada pequeño gesto puede contribuir al cuidado del planeta.
Quince días de naturaleza, aventura y convivencia
El programa ha combinado el trabajo medioambiental con actividades deportivas, educativas y de ocio y tiempo libre. Durante su estancia, los jóvenes han practicado rafting, paintball y tiro con arco, además de disfrutar de las piscinas municipales de Alfaro.
Los talleres, las dinámicas de grupo, los juegos cooperativos y las veladas nocturnas han completado una experiencia en la que la convivencia ha tenido tanta importancia como el propio trabajo ambiental.
Las diferencias lingüísticas y culturales no han supuesto una barrera, sino una oportunidad para aprender, compartir costumbres y crear vínculos. Durante estas dos semanas se han intercambiado palabras, músicas, tradiciones, risas y experiencias que difícilmente caerán en el olvido.
Una huella que permanece
El Campo de Voluntariado Medioambiental Internacional de Alfaro 2026 ha dejado caminos más cuidados, jóvenes más sensibilizados y una comunidad internacional unida en torno a la protección del medioambiente.
Las herramientas se guardarán, los talleres terminarán y las maletas volverán a cerrarse. Sin embargo, permanecerá algo mucho más importante: la certeza de que cuidar el planeta también significa encontrarse con otras personas, trabajar codo con codo y descubrir que, aunque procedamos de lugares diferentes, compartimos una misma casa.
Durante quince días, Alfaro no solo ha acogido a 22 jóvenes.
Ha sembrado conciencia ambiental, amistad entre culturas y esperanza en el futuro.

