La Plaza de Abastos de Calahorra vuelve a quedarse sin interesados para cinco de sus puestos

El segundo proceso de licitación consecutivo termina sin ofertas, lo que reabre el debate sobre el modelo de gestión y las condiciones de explotación del mercado municipal.
La Plaza de Abastos de Calahorra vuelve a evidenciar las dificultades que atraviesa para atraer nuevos negocios. La Junta de Gobierno Local ha declarado desierta la segunda licitación para la concesión de cinco puestos del mercado municipal, al no haberse presentado ningún licitador. El resultado repite el desenlace del primer procedimiento, en el que únicamente se adjudicó uno de los seis puestos ofertados.
Ese puesto, el número 3, fue adjudicado a finales de septiembre a A. M. N., que abonará un canon anual de 1.250 euros. Los otros cinco quedaron sin ofertas en la primera convocatoria y, tras salir de nuevo a licitación en las mismas condiciones que en el pliego anterior, han vuelto a quedarse desiertos.
El Ayuntamiento de Calahorra mantiene como objetivo convertir la Plaza de Abastos en un nuevo espacio gastronómico y comercial, capaz de atraer actividad y revitalizar estas instalaciones. Sin embargo, la falta de interesados en los dos procedimientos consecutivos plantea dificultades para sacar adelante este proyecto.
Un modelo pendiente de revisión
El resultado de las licitaciones pone de manifiesto los problemas que afronta la Plaza de Abastos para captar emprendedores y garantizar la ocupación de sus puestos. La falta de ofertas en cinco de los seis espacios inicialmente disponibles abre interrogantes sobre el atractivo de las condiciones actuales para quienes podrían estar interesados en desarrollar una actividad comercial o gastronómica.
Tras dos convocatorias fallidas para los mismos cinco puestos, el escenario apunta a la necesidad de revisar las condiciones de explotación y el modelo de gestión del mercado municipal si se pretende atraer nuevos negocios y recuperar su actividad.
La revitalización de la Plaza de Abastos continúa siendo uno de los retos pendientes para Calahorra, aunque los resultados de los procesos de adjudicación reflejan las dificultades para convertir ese objetivo en una realidad.

