Los Pacientes no somos cosas. OPINIÓN

Hoy, a las 7:30 de la mañana, en el Hospital de Calahorra —como supongo que estará sucediendo en muchos hospitales de España— los primeros pacientes citados para cirugía esperábamos nuestro turno. Con puntualidad, una enfermera salió a llamarnos y nos pasó a los boxes. Allí comenzamos el ritual habitual: desnudarse, ponerse la bata de hospital, el gorro, la toma de tensión… y después, la espera.
Una espera larga, nerviosa, cargada de incertidumbre.
Aproximadamente a las ocho y cuarto de la mañana apareció una doctora. Nos comunicó que estaban en huelga, aunque —según explicó— ella ya lo había avisado con tiempo para que se nos informara.
Y así, sin más, después de cinco meses esperando una operación, tocó vestirse, salir del hospital y volver a casa. A seguir esperando.
Que quede claro: el derecho a huelga es un derecho legítimo y hay que respetarlo. Nadie lo discute. Pero también conviene recordar algo que a veces parece olvidarse: aquí hablamos de personas, no de cosas.
Cada paciente que hoy estaba allí había reorganizado su vida para ese día. Había pedido permiso en el trabajo, había movilizado a familiares, había pasado días —a veces semanas— de nervios, pensando en la intervención. Familias enteras también se organizan, acompañan, esperan y sufren.
Por eso resulta difícil entender que se llegue hasta la puerta del quirófano para comunicar algo que, según parece, ya se sabía con antelación.
¿De verdad es necesario que el paciente se vista con la bata de hospital, pase por el box y espere durante horas para enterarse en ese momento de que su operación no se realizará?
Respetar el derecho a huelga es compatible con respetar también al paciente. Avisar con tiempo no anula ningún derecho; al contrario, demuestra consideración y humanidad.
Porque informar con antelación permite organizarse, evitar desplazamientos innecesarios y, sobre todo, evitar un sufrimiento añadido a quien ya bastante tiene con enfrentarse a una operación.
El derecho a huelga debe seguir existiendo. Pero el derecho del paciente a ser informado con tiempo también.
Por eso, a quien corresponda: por favor, AVISEN A LOS PACIENTES CON ANTELACIÓN!
Porque los pacientes no somos cosas.

