Escaparate y su paso por la 29 edición del Festival de Málaga

Viajar al Sur siempre es una buena idea, si además es a Málaga, y durante la semana de la 29 edición del Festival de Cine, la experiencia mejora considerablemente.
El festival cuenta con un amplio programa y tiene, además, el reto de estar a la altura de la edición anterior, donde se dieron a conocer títulos como Sorda, Una quinta portuguesa o La furia, que han arrasado en la temporada de premios. En los cines Albéniz, teatro Cervantes y teatro Echegaray, principales enclaves del festival, se proyecta una amplia selección de largometrajes, cortos, documentales y series de cine español e iberoamericano. Estamos seguras de que títulos de este año, como Yo no moriré de amor, Iván y Hadoum, o Un altre home, ocuparán un lugar destacado en el panorama cinematográfico español de la temporada.

En las callejuelas del centro histórico; en la calle Larios, con su deslumbrante alfombra roja, flanqueada por una emocionante exposición fotográfica de momentos muy espontáneos del cine; y en los aledaños del teatro Cervantes y hoteles principales de la ciudad, transitan sin cesar actrices, actores, productores, guionistas, críticos y un sinfín de personas dedicadas al sector cinematográfico y cultural. Figuras consagradas y de marcada trayectoria, junto a otras que comienzan, presentan sus trabajos y entablan un diálogo cercano y muy enriquecedor con los amantes del cine, ávidos de conocer los vericuetos de las películas y sus procesos creativos.
Empezar cada día a las ocho y media de la mañana en una sala de cine no es un acto cotidiano, pero es un lujo que vamos a echar de menos. Además de lo que para nosotras ha sido la parte más especial y enriquecedora de esta experiencia: las ruedas de prensa, tras cada proyección, con directores, productores, actores y guionistas, en un espacio precioso de diálogo, de conocimiento y de reflexión, donde dilucidar todos los entresijos que se esconden en cada trabajo proyectado, donde valorar cada película como el proceso creativo y enormemente dificultoso que es. Todo esto moderado por el director de la Academia de Cine Español, Fernando Méndez-Leite, que lleva veintinueve años aportando su experiencia, sabiduría, inteligencia y carisma a estos encuentros.

A la experiencia cinematográfica, hay que sumar un ambiente maravilloso gracias a la presencia de personas estupendas en cada rincón del festival. Como Vanesa, que prepara los mejores cafés de Málaga con sello cántabro; o Gallego, el reportero gráfico que nos regaló su experiencia para transitar por el festival. Cada acomodador, crítica de cine, limpiador, jefe de prensa, fotógrafa o camarero ha sido la mejor tarjeta de presentación de un festival acogedor, con identidad y a la altura del mejor cine.

Dejamos Málaga cuando el olor a azahar de los naranjos en flor empieza a perfumar la ciudad, con un sol exultante y recién estrenado, y con la certeza de que volveremos el año que viene, a la 30 edición de un festival que se ha quedado en nosotras para siempre.
Ángela Garrido y Uxúe Sánchez

